Nazarenos ante la Abadía del Cister Foto: Diario SurDesde su fundación en 1.978 hasta 1.986 fue la Capilla de la Abadía de Santa Ana de la Orden del Cister, ubicada en la calle del mismo nombre y posteriormente la Parroquia de San Pablo sita en la C/ Trinidad, lugar al que la Hermandad se traslada en la Semana Santa de 1.986, al retirar la Orden cisterciense el permiso para que la Cofradía continuara radicada en dicho templo.

La Abadía de Santa Ana de Recoletas Bernardas del Císter fue fundada en 1.604 en el mismo convento de Jesús y María junto a la parroquia de San Juan; en 1.617 pasó a su actual ubicación. Hasta 1.670 no se empezó a construir su iglesia que se dedicó en 1.680 y fue construida por el alarife Miguel de Pérez y el cantero Juan Alonso, realizando la portada el arquitecto Miguel Meléndez.

En 1.836 fue suprimido el convento, trasladándose a las religiosas de San Bernardo, donde permanecieron durante diecisiete años. En esta larga ausencia, a consecuencia de una reforma urbanística en 1.853, se demolió su fachada que hubo de remeterse interviniendo en las obras Diego Clavero. Isabel II autorizó la vuelta de las religiosas a su convento, que encontraron muy destrozado, iniciándose una obra de reforma.

En 1.873 fueron expulsadas las religiosas del Cister y, desamortizado el convento, fue demolido igualmente en 1.873. En 1.878 volvió a construirse el convento en ese mismo lugar según un proyecto de Jerónimo Cuervo. El actual templo conventual de muy reducidas dimensiones, se fecha en 1.878, en la clave de su portada. La iglesia se compone de una nave, dividida en dos tramos que se cubren con bóveda de medio cañón con arcos fajones, y capilla mayor de planta semicircular y cubierta de cuarto de esfera. Una airosa tribuna se abre a la zona del presbiterio, mientras el coro se eleva a los pies del edificio.

En el exterior destaca la portada de piedra, del siglo XVIII y reincorporada al nuevo templo. Tiene arco de medio punto jalonado de pilastras toscanas cajeadas sobre plintos que reciben un arquitrabe muy clásico; sobre éste una hornacina con una imagen de Santa Ana, realizada en terracota, original del siglo XVIII. La fachada se remata con una torre campanario de dos vanos.

La sensación de claridad ofrecida por arquitectura de la iglesia permite crear zonas diáfanas que realzan las obras pictóricas y escultóricas en madera policromada conservadas en ella. Por su importancia histórico-artística, sobresalen los bustos del Ecce-Homo (1675) y la Dolorosa (1675-1676) tallados por Pedro de Mena, cuya lápida sepulcral se halla situada junto al cancel de entrada. Sobresalen en ellos los gestos dialogantes y las expresiones patéticas que pretenden emocionar y persuadir al espectador, como manifestación de una tristeza intimista, silenciosa e introvertida. En sendas hornacinas laterales aparecen las esculturas de vestir de la Virgen Dolorosa (s. XVIII) y Jesús del Soberano Despedimiento, obra de Pedro Fernández de Mora, en 1638, aunque muy transformada en 1733 y 1972. Su interesante iconografía, inspirada por la literatura mística, representa el adiós dado por Cristo a su Madre antes de ir a sufrir la Pasión.

En la zona del presbiterio se sitúan varios relicarios dieciochescos en madera tallada y dorada, junto a dos pequeños grupos escultóricos del siglo XVII con la los temas de Santa Ana y la Virgen Niña y la Virgen del Pilar. Preside el altar mayor el Crucificado del Gran Amor y Esperanza (1978), obra del contemporáneo Luis Álvarez Duarte (1950) influenciada por los modelos barrocos del escultor cordobés Juan de Mesa y Velasco (1583-1627), discípulo de Juan Martínez Montañés (1568-1649). Junto a él, figura la Virgen de las Angustias y Soledad (1749-1750), titular de los Escribanos y Procuradores. Su autoría corresponde a Fernando Ortiz (17l7-1771), académico de la Real Academia de San Fernando desde 1756, y, sin duda, el escultor de mayor importancia en la Málaga del siglo XVIII. En otros lugares de la iglesia cuelgan dos lienzos de época barroca con los temas de la Virgen con el Niño y el carmelita descalzo San Francisco del Niño Jesús.

En a la advocación del Cristo del Gran Amor y Esperanza, se fundó nuestra cofradía en 1.979, teniendo como primera sede canónica la Abadía del Cister, hasta que en 1.986 nos vimos obligados a abandonar la que fue nuestra cuna.

La Hermandad recuerda con cariño esos primeros tiempos, dejando constancia de ello en la advocación de nuestro actual titular de la Esperanza en su Gran Amor y en las túnicas que remedan el hábito cisterciense. En el momento actual y desde junio de 2.009, el convento anexo no alberga ya a las monjas, que dado su escaso número fueron trasladadas al convento que posee la orden en la zona de El Atabal en nuestra ciudad, en tanto que todo el mobiliario e imaginería de dicho convento lo alberga hoy el convento de la orden en Santo Domingo de la Calzada. Por contra se esta en negociaciones para que el Museo de Arte Sacro que en él se encuentra permanezca abierto a los visitantes. 

En la actualidad, desde el pasado 25 de enero de 2014, es la sede canónica de la Hermandad del Santo Sepulcro por lo que las imágenes de la mencionada Hermandad reciben culto en esta Abadía.

 

 

 

 

 

 

 

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